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¿Andar de puntillas? Problema o no para los niños

Publicado en3 Años hace por 1151
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Los niños tienen un periodo en su primera etapa de vida en la que empiezan a desarrollar factores esenciales y vitales, pero que también es genéticamente normal. Estamos hablando de cuándo los niños comienzan a dar sus primeros pasos y a caminar.

Los niños tienen un periodo en su primera etapa de vida en la que empiezan a desarrollar factores esenciales y vitales, pero que también es genéticamente normal. Estamos hablando de cuándo los niños comienzan a dar sus primeros pasos y a caminar.

La mayoría de los niños comienzan a caminar entre los 12 y los 15 meses, aunque siempre existen excepciones que cumplen esta regla por otros motivos, que hoy no ahondaremos en el tema.

Centrándonos en el tema, en las primeras etapas de la iniciación de los niños a caminar suelen suceder y originarse muchos factores, pues los pies pueden propiciar diferentes posiciones a la hora de caminar.

Andar de puntillas

Una de las posiciones más comunes es la deambulación en puntillas, en que el infante camina sobre las puntas de los pies sin contacto entre los talones y el suelo.

Hay que reconocer que esta posición es frecuente en los primeros meses de aprendizaje, pero con el paso del tiempo todo debe de ir ajustándose a la ergonomía corporal y común, adoptando un patrón de marcha normal, pero en otros casos, esto no suele pasar.

Pero… ¿Por qué?

¿Qué sucede al andar de puntillas?

Uno de los diagnósticos más comunes por lo que los niños suelen caminar es el conocido como “puntillas idiopática”, y os preguntaréis… ¿Qué es eso?

Pues bien,  el diagnóstico conocido como “puntillas idiopática” se debe a un término usado para la condición en que los niños pueden caminar sin la necesidad de apoyar el talón en el suelo, pero no presentan ningún tipo de problema para dejar el pie en reposo de forma completa.

Suele ser un patrón que puede ser modificado de forma voluntaria, siempre y cuando no haya daños en el complejo de músculo-tendinoso gastrosóleo, pero se suele intensificar con alteraciones en los factores emocionales o la intensidad de la velocidad.

Este tipo de diagnóstico está asociado a varios factores de riesgo que se pueden englobar en:

  • Usar de andadores o saltadores que hacen que el niño se acostumbre a contactar con el suelo sólo la parte delantera del pie.
  • Por Reflejos primitivos.  Esto puede ser a causa de que el niño conserve el reflejo de Babinski. Este reflejo  lo que provoca es la inhibición del bebe  cuando se arrastra o repta al empujarse con la punta de los pies para avanzar.
  • Desorden de procesamiento sensorial y alteraciones neurológicas. Esta problemática parte más sobre los sentidos y diagnósticos sensoriales y neurológicos, debido a la extrema sensibilidad en la planta y rechazan el contacto con el suelo, o bien puede ser debido a enfermedades mentales y como el autismo o el síndrome de Asperger.

Tratamiento para andar de puntillas

Como bien hemos dicho, andar de puntillas puede ser de forma voluntaria, tan solo es ser consciente de lo que  se está realizando y corregirlo, pero si existe una causa patológica, claramente establecida se pueden considerar tartamientos para ellos, pero si se sigue desconociendo:

  • Niños menores de dos o tres años que no presentan acortamiento del tendón de Aquiles, suelen esperar a ver si el problema remite espontáneamente.
  • Para niños mayores de tres años, los médicos suelen mandar ejercicios de estiramiento del tendón de Aquiles o fisioterapia si el problema se detecta en el gemelo. El problema de los ejercicios es conseguir que los niños los hagan siempre y bien.
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